vie

27

jun

2008

Escribir un libro: check!

Me falta tener un hijo y plantar un árbol, con la intención de que sea ESE árbol, porque he plantado unos cuántos en mi jardino.

 

Porque en el 2006 me publicaron un cuento.

En un libro.

:)

 

Claro, no creo que sea best seller, porque de hecho creo que no se vende.

Y debe ser bastante raro encontrarlo.

 

El 2006 participé en un concurso del "Colectivo 19 de Noviembre" para relatar experiencias de jóvenes que hubiesen vivido la dictadura en la V región.

Y bueno, yo no era una "joven", sino una niña de Kinder cuando se acabó.

 

Pero tengo mi propia visión sobre el tema.

Espero que les guste!

^^)!

 

Héroes, salvadores y víctimas.

Nací en dictadura. Corría el 21 de Junio de 1983, empezaba el invierno, y en una noche de lluvia torrencial, mi mamá sintió las primeras contracciones (las que nunca había sentido con ninguno de sus otros cinco hijos). Agarraron el auto en medio del toque de queda y corrieron por Las Salinas, hacia la recién inaugurada Clínica Reñaca. En medio de la carrera, los detuvo un furgón de carabineros y cuando se enteró de la situación, los hizo huir rápidamente hasta llegar a salvo al parto.
Mis primeros años fueron muy lindos. Solo que mi primer recuerdo claro es el terror que sentí en el terremoto de 1985. Esa vez yo estaba durmiendo en una pieza y la tierra se empezó a mover, y la gente empezó a correr, y yo empecé a llorar, y todos estaban histéricos, hasta que me agarraron. En la pieza, el techo se había resquebrajado. El costo en nuestra casa fue mucho más dramático. La chimenea se desplomó dejándola inhabitable por un buen tiempo. Los ocho nos mudamos donde mi abuela. Si soy sincera, no recuerdo mucho, pero hay una foto muy simpática de ese período. Lo que si recuerdo, es que a cada temblorcito rompía a llorar desconsoladamente.
Quizá por eso, o por ser la menor, a mí siempre me protegieron mucho. Y me iba obedientemente a dormir cuando salía el angelito de canal 13 (canal 8 local), por lo que no me enteraba mucho de las noticias.
Otro hecho que recuerdo, nuevamente catastrófico, fue la inundación de 1987. Me tocó escuchar que a una mujer se la había llevado un río, con auto y todo. A su vez, tengo guardada la imagen del mirar desde el marco de la puerta de entrada donde estaba todo mojado; y, a todos mis hermanos y mi mamá subiendo los muebles al segundo piso. Por suerte no nos llegó el agua hacia dentro, pero según mi hermano había gente andando en bote por las calles.
Mis hermanas vestían el jumper azul que habían obligado a cambiar a todos los colegios. Yo soñaba con eso. Incluso una vez me probé el de mi hermana tres años mayor y ya no podía esperar entrar. Me levantaba todas las mañanas a ver por la ventana a mis hermanos partir y nada me parecía más fascinante. Tomaba sus libros y revisaba las historias dentro. (Mi favorito era uno de una chica que quería infructuosamente aprender a volar y de repente recibía un huevo de chocolate gigante. Luego descubría que podía flotar por toda la cuidad, hasta el momento en que quiso bajar… era muy divertido. También uno de plaza sésamo; gran desilusión de que a mí no me hayan tocado los mismos).
Así que, cuando entré a pre-kinder en 1988 no podía estar más feliz. ¡Al fin! Así que con mi moño muy apretado a un costado, mi faldita de cuadrillé y mis zapatos de charol, partía con mi mochila de Popple’s verde (unos monitos muy populares de la época, una especie de osos de colores con una cola de pompón y con un bolsillo que se invertía y luego saltaban) dispuesta a aprender. Mi ramo favorito era dibujar y solía acapararme todos los crayones, por lo que me retaban constantemente.
En esa época mi papá, que es pediatra, siempre hacía comentarios sobre la dictadura. A él le tocó ser SEREMI de salud y trabajar en un hospital público en el período del golpe. Y siempre hacía notar que los heridos iban por los dos lados por igual. Fue una fase muy dramática y la gente llegaba realmente mal, entre bombas y tiroteos varios. Las opciones estaban bastante claras: huir al extranjero, o quedarse a reconstruir. Él optó por la segunda.
Por ello, mis padres siempre han sido medio reticentes a mirar ese tiempo como un absoluto de buenos y malos. Fue una etapa horrible, y al que ninguno le apetecía volver. También fue testigo de grandes cambios en sectores como la pobreza. Era muy común, antes de que empezara todo esto, que muchos no tuviesen zapatos; y la mortalidad infantil tenía unas cifras obscenas. Mucho de esto cambió en este momento. ¿Padre Hurtado o Dictadura? No lo sé. Aparte, que la mayoría de las noticias que amenazaban la autoridad en el mandato de Pinochet permanecieron ocultas hasta el NO.
En el último año de colegio, me tocó hacer un trabajo de investigación exhaustivo sobre el golpe y la dictadura. Es muy duro darse cuenta que para otros, las grandes catástrofes no sólo tuvieron que ver con hechos naturales, sino netamente con el accionar humano. Tuve el informe Rettig en mis manos; así como el relato oficial del general en mando; la última alocución de Allende y muchos relatos de los protagonistas, sobre el suceso. Me tocó comparar las distintas versiones, y me quedó claro que es dramáticamente distinto el cómo cada personaje se enfrenta a su propia historia. Todos, da lo mismo el frente político; son héroes, salvadores, víctimas, pero nunca culpables.
En 1989, pequeños cambios en las libertades habían empezado a tomar forma. Así que, muy triste fue mi sorpresa el descubrir que no usaría el clásico jumper azul sino, el uniforme tradicional de mi colegio. Ese año, mi hermano adolescente, para ganar algo de plata, había hablado con una imprenta pidiendo trabajar en algo. Por supuesto, le tocó repartir panfletos. Nuestra casa se inundó, literalmente de panfletería de las elecciones del NO. Había de todo. Chapitas, viseras, cuadernillos, volantes, posters y calcamonías holográficas (la novedad de la época). En mi propio paraíso, me dedicaba a revisarlas todas, a probármelas y robarme las que se pegaban. Mi gran interrogante era lo que significaba lo del SI o NO. El clásico era ese panfleto que mostraba como cómic una familia que miraba hacia un paisaje repetido, uno con un gran SI arriba, y otro con un NO. No recuerdo cuál era cuál, pero uno mostraba un paisaje con arco iris, árboles verdes, animales y gente feliz y el otro, el mismo paisaje destruido gris y con animales muertos. Me impactó tanto este, que, si hubiese votado, habría sido por el feliz de todas maneras.
Nadie supo explicarme muy bien lo que estaba sucediendo.
La propaganda en televisión era igual de dura, y yo miraba con miedo a este señor de anteojos oscuros que hablaba tan raro (lo mismo me sucedía con mi abuelo que usaba los mismos anteojos, pero quería mucho); y con curiosidad a estos nuevos candidatos que hablaban tan decididos. Recuerdo que el día de elección estaban todos en la casa hablando del nuevo elegido. Tocaban las bocinas en la calle, y se sentía un aire de cambio absoluto. Recuerdo que puse el piso para alcanzar a lavarme los dientes y pensé “se acabó la dictadura”.
Sin saber realmente, que implicaba eso.

curioso diseño elegido por los chicos del colectivo. "Y va a caer el NO" curioso diseño elegido por los chicos del colectivo. "Y va a caer el NO"

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